domingo, 17 de noviembre de 2013

El Miedo; “El gran enemigo natural”

El Miedo; “El gran enemigo natural”

El miedo es una emoción desagradable, que nos paraliza ante un peligro, ya sea real, infundado, imaginario, del presente, del pasado o del futuro. Sin embargo gracias a él, la evolución del ser humano ha sido posible, como respuesta emocional primaria derivada del riesgo o la amenaza.

"De lo que tengo miedo es de tu miedo" William Shakespeare
"De lo que tengo miedo es de tu miedo" William Shakespeare
Pero por otro lado, en el entorno del coaching y la psicología, representa el freno a muchos pasos importantes que el ser humano ha de dar en su día a día para llegar a ciertos objetivos y desarrollos personales o laborales. Como característica inherente a la sociedad humana, el miedo está arraigado a su sistema educativo y experiencias, y trabajar contra esto requiere importantes competencias por parte del coach.

El primer paso es reconocer el miedo, pudiendo localizarlo de forma verbal o gestual; con palabras como miedo, terror, pánico, espanto, fobia, susto, etc. O bien con gestos faciales y/o corporales. Aunque parezca difícil este reconocimiento existe un estudio moderno informatizado desarrollado por Adam Anderson y Joshua Sussking de la universidad de Toronto basado en las propuesta antigua de Charles Darwin, que trataba de demostrar que muchos de los gestos que nos han ayudado a sobrevivir son universales ante ciertos estados emocionales.

Igualmente no podemos olvidar que cada individuo es diferente, y que como coaches tenemos que cotejar esa información, sin interpretaciones y a partir de las experiencias propias del individuo entrevistado.
Para tratar estos miedos, que curiosamente en un 95% de las veces son más dañinos o peligrosos que aquello a lo que tememos,  tenemos que mantener una premisa en mente: “LA ACCIÓN ES EL MEJOR ANTÍDOTO DEL MIEDO.”

Incluso existen estudios que nos invitan a ACTUAR SIN PENSAR según en qué ocasiones, llegando a obtener mejores resultados en nuestras decisiones y dudas, que son a su vez cuna de mucho de nuestros miedos.

A partir de esto podemos seguir haciendo clasificaciones generalizadas de los miedos y sus antídotos más comunes, como por ejemplo;

·                    Miedo al error à Analiza lo que sabes ahora y antes no sabías.
·                    Miedo a la imperfección à La perfección no existe, pero si existe el éxito.
·                    Miedo al cambio à antes es un sueño, después puede ser una realidad.
·                    Etcétera.

En coaching el método básico para trabajar los miedos es hacer una lista de estos, con todos aquellos que el coachee o cliente tiende a postergar, explorar las justificaciones de esos aplazamientos y localizar el origen de esa falta de acción. No olvidemos que usar tus miedos para postergar es prolongar la sensación de fracaso  y, en algunos casos, un sufrimiento real.


Por tanto, debemos siempre PONER UNA FECHA para la acción en cuestión, siendo el cliente consciente y responsable con dicho ejercicio.

Al fin y al cabo solo tratamos que el coachee visualice el objetivo como algo más grande que el temor que le impide actuar.
“QUE EL MIEDO A FALLAR NO TE IMPIDA JUGAR LA PARTIDA”

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